Un día un chico tenía unos amigos llamados Julia y Mario. Ellos eran médicos. Carlos quería ir al infierno a ver como era. Un día el chico fue a la sala del quirófano y cogio una inyección, pero antes Carlos llamó a Julia y a Mario porque iba a visitar el infierno para ver como era. Él le dijo que fuese al quirófano y que cogiera el desfibrilador para que no lo dejara morir; pero Julia y Mario le dijeron que no fuese hacer una tonteria, pero mientras Carlos ya se había puesto la inyección. Mario le decía: -¿Carlos me oyes?- Carlos no respondía. Mario llamó a Julia y le preguntó si le había llamado Carlos. Ésta le dijo que sí y Carlos le dijo a Julia que la esperaba en el hospital en la sala de quirófano. Julia dijo que lo esperaba ahí también.
Mientras Carlos ya iba rumbo para el infierno. Cuando llego, vio que hacía un calor de mas de 60 grados, y en ese momento vino alguien; mientras él se quemaba sus pies y veía como se freían sus brazos, sus pies, pero justo llegaron sus amigos, cogieron un desfibrilador e intentaron reanimarle. Después de media hora, intentando salvar su vida, vieron que no reaccionaba. Julia se puso a llorar y Mario le preguntó por qué lloraba. Ella respondió que estaba enamorada de Carlos. Finalmente, Carlos recuperó la vida y escuchó todo lo que ella hacía. Carlos le preguntó que si lo que estaba diciendo era verdad. Julia contestó que sí.